Mi nombre es Verni, mi historia comenzó hace ya muchos años en un pequeño pueblo de Nanwe. Al principio todo era normal, corría y jugaba por las calles de la aldea con los demás niños, pero un día el grito ahogado de mi madre me despertó. No sabía lo que pasaba, pero mi madre salió corriendo de mi cuarto, mi padre se asomó e imito a mi madre. Empecé a llorar, mis padres se asustaban de mi, de su propio hijo. Hasta que entró mi abuelo y me llevó con el. Desde entonces me he criado bajo su tutela, y no tarde mucho en descubrir porque mis padres huyeron aquel día...
No soy lo que se puede decir una persona normal, mis pies no siempre son pies, digamos que algunas veces son garras, y me salen alas... Mi cuerpo puede cambiar y desarrollar estas aptitudes excepcionales, mi abuelo dice que somos conocidos por el nombre de “Cambiantes”. El también lo es, pero el no tiene alas, sin embargo, pese a su edad no he visto a nadie más rápido y ágil que el.
Mi abuelo y yo vivíamos en una pequeña cabaña en medio del bosque, allí me entrenaba y me educaba dentro de sus posibilidades. Además cuando tenía 10 años empecé a desarrollar otra aptitud de la que nunca le había escuchado hablar a mi abuelo. Empezaba a escuchar sus pensamientos sin querer, siempre tuve miedo de decírselo, fuese a ser que se enfadara y me abandonara, y era lo único que tenía por aquel entonces.
Hoy tengo 17 años, mi abuelo murió hace 1 año, ha sido un duro golpe para mi, pero el me enseño a ser fuerte y a valerme por mi mismo. Se cazar, esconderme, fabricarme mi propia ropa, todo lo necesario para no alejarme del bosque. Entiendo que los humanos normales me tengan miedo, yo en su situación también lo tendría. Por eso evito las aldeas o el contacto prolongado con personas. Además, no me gusta lo que piensan muchos de ellos.
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