domingo, 23 de mayo de 2010

El principio...

Mi nombre es... irrelevante, soy un renegado, un paria dentro de los parias, un cazador de seres sobrenaturales, o mejor dicho, ex cazador de aquello que llamamos sobrenaturales.
Hoy os contaré mi historia, mi historia de como cambié mi forma de pensar, de como los mios renegaron de mí, de como llegué hasta donde estoy...
Mi nombre es Alexander Manfredi, y aquí comienza mi historia...

sábado, 22 de mayo de 2010

Final (II parte)

Alli estaba, a pocos metros de mi, después de tanto tiempo, pude ver el resplandor de sus ojos, negros como el azabache, lo siguiente fue su pelo, sus mechones perfecto que caian a los lados de su cara, y finalmente pude contemplar su rostro, con las suaves lineas de sus mejillas, su piel grisacea, lo único que echaba de menos en él, era su expresión, la felicidad en ese rostro, un sonrisa amable. En vez de esa sonrisa lo que puede apreciar en él fue un signo de asco hacia mi, pero me daba igual, no podía responder más que con mi sonrisa de alegría.
-No te podías haber quedado en tus cielos, no, tenias que bajar para que sintiera tu asquerosa presencia. - Dijo Lemunia con todo el desprecio que pudo.
- No habría bajado si no fuese por tí.
- Que pena que no quiera verte.
- Entonces... ¿Para que has venido?
- Para terminar con esto de una vez por todas... - El odio de sus ojos parecía más debil por instantes.
- Sabes que no te detendría si así lo quieres, nunca lo he hecho, has podido matarme en cualquier momento, no te habria detenido, pero no lo hiciste. Ni cuando Keith apareció, ni en la pelea de Arkangel, ni en Tol Rauko cuando pudiste rematarme antes de llevarte a Cosmos, ni en Silvania, donde lloraste mi ida...
- Maldito...
Pero no se movía, seguía intacta, tan bella como la primera vez, tan sombría como la mismisima noche, quizás dudaba...
Solo se escuchaba silvar el viento, con el romper de la olas de fondo, pero aunque Lemunia no se movía, y no se escuchaba nada fuera de lo normal, sentí que algo empezaba a ir mal. Cuando de repente, unos cascabeles sonaron detrás de mi. Sabía perfectamente lo que era, o mejor dicho quien era, y para ser sincero, nunca era buena señal que ella estuviera cerca... Pero de repente, algo en su cara cambió, podía leer su rostro y sus movimientos mejor que los mios, el tiempo junto a ella me lo había permitido, y posiblemente el que he estado separado más todavía. Parecía reflejas una mezcla de terror, pasión, tristeza, cariño. Tonto de mí, como no me podía haber dado cuenta de lo que estaba pasando.
- NOOO!! ALEXES!!- y de repente utilizando teletransporte aparecí entre él y Millenium, y por supuesto no se le pueden dar tantas facilidades a alguien como ella. Una espada me atravesaba el pecho, y Millenium simplemente reía divertida, pero no era quien me importaba, quería verla a ella solo a ella, y alli estaba, confusa, con miedo, irónico ella miedo, y con los ojos más brillantes de lo habitual.
- Ups, creo que me equivoque- dijo Millenium riendo- creo que tenemos compañía- y entonces lo comprendí.
Empezaron a rodearme sombras negras, la Nueva Cofradía había llegado. No la podía ver las figuras la tapaban, la habían dejado fuera del circulo a ella y a Alexes.
- Esta vez no tendrás la misma suerte, ebudan- dijo con asco una de las figuras presentes, más exactamente pude reconocer la voz de Keith- Doriam, empieza.
Doriam Dee empezó a murmurar algunas palabras, posiblemente nada bueno. Pero todavía tenía una última baza. Y de esta forma les pedí ayuda por última vez.
Muchos años atrás todo había sido preparado para este momento, aunque cada uno buscaba su propía gloria o la de sus superiores, todos habíamos tenido un enemigo común, la Nueva Cofradía, y antes de partir, todos pusieron un poco de sí mismos para que llegado el día, en cierto modo, estar presentes en la batalla. Y ese día había llegado.
El suelo empezó a temblar, y luces empezaron a brotar de él, y alli estaban, o por lo menos una parte de ellos, mis compañeros, nuestros amigos.
- Creí que este día no llegaría nunca- decía Janfri con una sonrisa.
- Si, estaba falto de acción ultimamente- se lamentaba casi Almar.
- Recordad que no tenemos mucho tiempo- senteció Mitsumy.
Y de esta forma la pelea comenzó. Millenium desapareció de mi lado, no sabría decir con exactitud a donde, pero las llamas delataban con quien peleaba. De esta forma mi herida quedó abierta, sangraba abundantemente, y no sabía porque, pero no podía detener la hemorragia. Como pude me incorporé y simplemente empecé a avanzar hacia ella, como un zombie, como un cazaador atraido por la presa... no, más bien como un animal que sabe que se dirige a la trampa, pero aun así lo hace. Ella estaba inmóvil, con las manos en la cara como si no quisiese ver. La pelea se intinsificaba por momentos, pero estaba tranquilo, no eran mis amigos los que luchaban, solo su recuerdo en Gaïa, una parte de ellos. Una magía muy poderosa concedida por los Beryl como un favor especial, pero nada es gratis, a cambio ellos serían olvidados de la historia de Gaïa.
Yo seguía avanzando, con una mano extendida, ayudandome con mis alas para avanzar, cuando de pronto, pasó lo que me haría feliz, ella extendió su mano, esperando encontrarse con la mía, pero...
- LEGNA CUIDADO!!! - pero era demasiado tarde, Keith estaba delante mía, y estaba utilizando la Espadas Infinitas, mi fin estaba cerca... En un momento comencé a notar como mi cuerpo era cortado innumerables veces. Mi vista se estaba nublando, el dolor era enorme, y cuando creía que le había fallado una vez más. que no podría llegar a su mano. Fué su mano la que llego hasta mí. Estaba a mi lado, abrazandome, protegiendome. En aquel momento dejé de sentir cualquier dolor, solo la sentía a ella, la calidez de su piel, su tacto al que mi piel se estremecía al sentir y a la vez era tan familiar, su olor mágico... Y cuando nos dimos cuenta, estabamos en el suelo...
- ¿Por qué lo has hecho, no tenías que hacerlo?- le susurraba al oido.
- Eso mismo me pregunto yo... ¿por qué lo he hecho?... pero supongo que es tarde no...
- Puede ser
- ¿Por qué siempre acabó así por tí? - me sorprendió ella.
- Ojalá tuviese respuesta a esa pregunta... pero simplemente te amo demasiado como para querer responderla...
- Amor... irónico....
- Te... quiero... -dije en un último esfuerzo.
- Y yo mi pollo con alas... - y eso fué lo último que escuche.

NARRADOR ALEXES.

La pelea era caótica, pero de repente la sombras empezaron a desaparecer, algunas capas estaban en el suelo.
- ¿Se ha acabado?- Se escucho a Alexander.
- Eso parece, aunque no logramos vencer a todos - dijo Janfri.
- Es normal, no tenemos plenas fuerzas en estas circunstancias- puntualizó Almar.
Pero no me importaba si había acabado o no, solo quería saber donde estaba mi padre, como se encontraba... y entonces lo ví. Estaba en el suelo, con un charco de sangre bajo él, con una mano agarraba otra de mi madre, y la otra estaba en su cara. Me acerque corriendo, y cuando iba a comprobar si estaba vivo, Elda me paró y negó con un movimiento de cabeza. Fué entonces cuando fúe la mía, la que empezo a dar vueltas. No podía ser, no otra vez.
Todos se pusieron en circulo alrededor de los dos cuerpos inertes y de mi.
- Alexes...- era la voz de Elda- por favor permitenos...
- ¿Que vais ha hacer?, REVIVIRLO!!
- No podemos, su precencia en este mundo ha sido muy fuerte, es imposible que en este estado lo hicieramos, además... no hace falta de todos modos...- dijo Elda con un tono triste en su voz.
-¿Por qué?
Y de repente una luz más intensa que cualquiera apareció, era cálida, agradable, solo podía ser una persona... Era él, Meord.
- Lo siento querido Alexes, pero escucha esto y entenderás... "En está isla empezará y en la misma terminará, una y otra vez... durante toda la eternidad... ellos se amarán, un amor tan puro como la mismísima C´iel, y después se odiarán, con la fuerza de Gaira. Por el resto de la eternidad, ellos se encontrarán una y otra vez, y siempre se reconocerán. Esta es tu maldición Legna Rhem Uotih". La maldición de Eljared...
Y mientrás Meord pronunciaba esas palabras, los cuerpos de mi padre y mi madre se fueron desvaneciendo en mariposas de luz... unas blancas como la nieve, y otras negras como el azabache. Ascendían formando una espiral entremezclandose, hasta perderse en el cielo. Fué lo más bello que jamás había contemplado, y en cierto modo, sabía que los volvería a ver.
- Hasta pronto papa, mama...

miércoles, 12 de mayo de 2010

El final (Parte I)

Narrador Legna:

El cielo era naranja, las altas nubes moradas, el sol imponente se ocultaba por el horizonte, el agua del Mar Interior mojaban mis pies. Había llegado la hora de abandonar las Sombras, mucho tiempo había pasado allí, pero fue el pago requerido por mi vida. El viento con olor a humedad bañaba mi cuerpo y mis alas, estaba nervioso, iba ha hablar con el después de tanto tiempo...
-Padre...-Sin duda no olvidaría esa voz.
-Alexes... hijo.- Después de tantos años, de tanto sufrimiento, por fin me podía abrazar.
-Dime una cosa padre... ¿Has vuelto para quedarte?
- He vuelto para recuperar lo poco que me queda en este mundo hijo, ya te tengo a ti, solo nos falta alguien a los dos...
- No me hace falta ella padre... nunca me ha hecho falta.
- Lo entiendo Alexes, pero me temo que yo si la necesito...
- ¡PERO PADRE!
- Se lo que vas a decir hijo... pero que nos queda... los demas ya no están... Almar,a cambio de no destruir Gaïa, se le permitió entrar en Lunaris, el hogar de los Duk´zarist, allí ahora gobierna a su raza. Janfri simplemente desapareció de los ojos de todos, ni el propio Imperium a podido encontrarlo, se nota que aprendió bien. Elda esta en los cielos con los Beryl, alli ahora es feliz al lado de la Señora Mikael. Zoro por nuestra culpa acabó siendo uno con el vacio por no poder mantener el equilibrio. Mitsumy vive con Imperium, una de las señoras de las Sombras, entiendo su trabajo pues yo mismo lo he realizado, en cierto modo la compadezco. Alexander, Meord, Dergion, Fargus... todos los demas deben de ser felices ahora en Khalis. Podías haberlos acompañado hijo...
- ¡NO! Sabía que regresarías por ella...
Me acerque a él y cariñosamente le acaricie su pelo blanco.
- lo sé, soy predecible, pero si sigo existiendo es por ella hijo.
- ¿Merece la pena padre?
- Todo lo que una persona decida o haga en esta vida, por pequeña o grande que sea lo que haya hecho, por bueno o malo que sea, por duradero o corto que se haga, o alegre o triste que te parezca, merece la pena. En este lugar empezó todo, hace ya más de mil años. Ella estaba aquí, exiliada, repudiada por sus propios compañeros, es irónico que la odiaran por sentir, cuando el odio es uno de los sentimientos mas fuertes. El odio estaba dentro de ella, sufría, así la conocí yo cuando llegue aquí. Pero si el odio es uno de los sentimientos mas fuertes, su contrario es el amor, y entre ellos solo hay un pequeño hilo... Al principio solo nos podiamos ver aqui, hasta que nuestra propia maldición se convirtió en nuestra liberación. Una vez acabada nuestra primera vida, nos volvimos a encontrar, fué en el Lago Verde, en Abel. No sabía que era ella, eramos Nephilim, no teniamos nuestro cuerpos ni recuerdos, pero aun así hubo algo que me llamo la atención la primera vez que la vi. Aun así, esta vez el destino quiso separarnos pronto...
- ¿Cuándo la viste por última vez?
- La última vez fue en la ciudad de Samael, cuando tu mismo me pudiste ver. El momento se acerca hijo, puede que lo más seguro es que te escon...-No pude interminar la frase sin ser interrumpido.
- No me pidas que me separe de tí padre, porque no lo haré.
- No lo hare entonces - dije con una sonrisa en la cara- pero entonces te tendré que pedir que no la ataques pase lo que pase.
- Esta bien padre, así sera.
El silencio inundó la isla por unos segundos hasta que de repente como salida de la nada una figura negra tapada apareció a escasos metros mia.
- Lemunia querida...

martes, 11 de mayo de 2010

Otro mas

Bueno teniendo el otro como cuaderno de bitácora casi, abro este para colgar historias que se me ocurran. Destacar que la idea es "copiada" de Melanie xD. Bueno pues que empiecen las historias perdidas en el tiempo...