Narrador Legna:
El cielo era naranja, las altas nubes moradas, el sol imponente se ocultaba por el horizonte, el agua del Mar Interior mojaban mis pies. Había llegado la hora de abandonar las Sombras, mucho tiempo había pasado allí, pero fue el pago requerido por mi vida. El viento con olor a humedad bañaba mi cuerpo y mis alas, estaba nervioso, iba ha hablar con el después de tanto tiempo...
-Padre...-Sin duda no olvidaría esa voz.
-Alexes... hijo.- Después de tantos años, de tanto sufrimiento, por fin me podía abrazar.
-Dime una cosa padre... ¿Has vuelto para quedarte?
- He vuelto para recuperar lo poco que me queda en este mundo hijo, ya te tengo a ti, solo nos falta alguien a los dos...
- No me hace falta ella padre... nunca me ha hecho falta.
- Lo entiendo Alexes, pero me temo que yo si la necesito...
- ¡PERO PADRE!
- Se lo que vas a decir hijo... pero que nos queda... los demas ya no están... Almar,a cambio de no destruir Gaïa, se le permitió entrar en Lunaris, el hogar de los Duk´zarist, allí ahora gobierna a su raza. Janfri simplemente desapareció de los ojos de todos, ni el propio Imperium a podido encontrarlo, se nota que aprendió bien. Elda esta en los cielos con los Beryl, alli ahora es feliz al lado de la Señora Mikael. Zoro por nuestra culpa acabó siendo uno con el vacio por no poder mantener el equilibrio. Mitsumy vive con Imperium, una de las señoras de las Sombras, entiendo su trabajo pues yo mismo lo he realizado, en cierto modo la compadezco. Alexander, Meord, Dergion, Fargus... todos los demas deben de ser felices ahora en Khalis. Podías haberlos acompañado hijo...
- ¡NO! Sabía que regresarías por ella...
Me acerque a él y cariñosamente le acaricie su pelo blanco.
- lo sé, soy predecible, pero si sigo existiendo es por ella hijo.
- ¿Merece la pena padre?
- Todo lo que una persona decida o haga en esta vida, por pequeña o grande que sea lo que haya hecho, por bueno o malo que sea, por duradero o corto que se haga, o alegre o triste que te parezca, merece la pena. En este lugar empezó todo, hace ya más de mil años. Ella estaba aquí, exiliada, repudiada por sus propios compañeros, es irónico que la odiaran por sentir, cuando el odio es uno de los sentimientos mas fuertes. El odio estaba dentro de ella, sufría, así la conocí yo cuando llegue aquí. Pero si el odio es uno de los sentimientos mas fuertes, su contrario es el amor, y entre ellos solo hay un pequeño hilo... Al principio solo nos podiamos ver aqui, hasta que nuestra propia maldición se convirtió en nuestra liberación. Una vez acabada nuestra primera vida, nos volvimos a encontrar, fué en el Lago Verde, en Abel. No sabía que era ella, eramos Nephilim, no teniamos nuestro cuerpos ni recuerdos, pero aun así hubo algo que me llamo la atención la primera vez que la vi. Aun así, esta vez el destino quiso separarnos pronto...
- ¿Cuándo la viste por última vez?
- La última vez fue en la ciudad de Samael, cuando tu mismo me pudiste ver. El momento se acerca hijo, puede que lo más seguro es que te escon...-No pude interminar la frase sin ser interrumpido.
- No me pidas que me separe de tí padre, porque no lo haré.
- No lo hare entonces - dije con una sonrisa en la cara- pero entonces te tendré que pedir que no la ataques pase lo que pase.
- Esta bien padre, así sera.
El silencio inundó la isla por unos segundos hasta que de repente como salida de la nada una figura negra tapada apareció a escasos metros mia.
- Lemunia querida...
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